Cuando me preguntan por Ale

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Creo en que en la vida hay fechas, días en los que uno se encuen­tra más sen­si­ble, más sus­cep­ti­ble, y no nece­sa­ria­men­te es navi­dad o año nue­vo sino un día que haya sido sig­ni­fi­ca­ti­vo para noso­tros, creo que en otros escri­tos dije que en la dis­tan­cia qui­zá algu­na vez cami­nan­do por la calle les pare­ció ver entre el tumul­to de la gen­te a una per­so­na que ama­ron hace tiem­po y uno se que­da ahí para­do vien­do sin saber qué hacer.

En estos días tan difí­ci­les y de poder sanar, ade­más de mucho apren­di­za­je ya que hoy ella no está, ella tie­ne otro rum­bo lejos de esta ciu­dad y lejos del abra­zo que una noche como la del 26 fue la puer­ta que abrió un camino hacia el amor, pero tam­bién hacia el dolor más inten­so de ambos.

En un día así que me pre­gun­ten por ella no me res­ta más que res­pon­der “y ella debe estar bien” “debe estar feliz” sin más decir antes que se me lle­nen de lágri­mas los ojos. Y por la otra par­te pen­san­do y miran­do en la calle con ese deseo incons­cien­te de encon­trar­se con esa per­so­na qui­zá para pre­gun­tar­le sola­men­te como se sien­te y te diga
“ estoy bien” y no digo que que­de algo urgen­te, algo pen­dien­te, qui­zá solo para decir­le cual­quier ton­te­ría, sacar una son­ri­sa o decir­le ¿que ha sido de vos en todo este tiem­po? Y al mirar­la y poder ver ese reta­zo en ese tiem­po que éra­mos eter­nos, en que el amor que me tenia se le nota­ba en la mira­da y en el alma y que en poco tiem­po esté inten­tan­do matar al poner la nega­ción y el ale­jar­se lo máxi­mo posi­ble para no mover algún tipo de ate­rías de esos sen­ti­mien­tos.

Qui­zá sea una bue­na estra­te­gia tem­po­ral la nega­ción y tra­tar de matar con la dis­tan­cia, no hacer­se car­go de lo pro­pio, inten­tar blo­quear los sen­ti­mien­tos pro­du­ce mucho dolor por qué no se mue­ren, que­dan aba­jo, hun­di­dos y no dan feli­ci­dad al alma, tal­vez otra per­so­na inten­te lle­nar ese vacío, pero siem­pre que­da algo en el inte­rior. Creo hay una razón que logre enten­der que el amor se le entre­ga a una sola per­so­na y ese mis­mo amor se pue­de dis­tri­buir en otras áreas de la vida, pero un ami­go, una fami­lia o un tra­ba­jo dan calor, pero no ese pre­ci­so abra­zo de la per­so­na que amas.

Mucha gen­te me ha pre­gun­ta­do qué le pasa por la cabe­za a la mucha­cha, pero jamás he podi­do satis­fa­cer la res­pues­ta por­que no ten­go la más páli­da idea de cómo se hace, e inclu­so le he pre­gun­ta­do cómo se hace a ella para matar un amor tan gran­de, ya que ella tra­ba­ja en eso en el pasar de los días, sin res­pues­ta he que­da­do, por mi par­te solo me que­da decir en este día tan espe­cial en este 26 que hace tiem­po atrás lo que nos unió no fue un escri­to de 2000 pala­bras, nos unió la lle­ga­da de esa magia del amor allá por una pla­za a las 2 de la maña­na sen­ta­dos y ella con mie­do de lo que ya esta­ba sin­tien­do, para lue­go hablar en lágri­mas con mie­do y así poder sacar y des­ple­gar lue­go lo más lin­do que tenía en su ser que era su capa­ci­dad de amar, y me había dado cuen­ta al ver­la tal como un amor a pri­me­ra vis­ta. Este 26 ade­más repre­sen­ta un cam­bio una tor­men­ta de sen­ti­mien­tos de amor y de ganas de hacer lo mis­mo que esa noche de hace tiem­po atrás y decir “te pue­do pedir algo, solo un abra­zo” y poder decir­te si lees esto que de amar y ser corres­pon­di­do yo sé todo gra­cias a vos Ale­jan­dra.

Ade­más, en tan­tos días lue­go de tu par­ti­da, pude apren­der a amar en silen­cio y jamás negar algo tan mara­vi­llo­so como este amor que te ten­go por qué será negar­me a mi mis­mo. Hoy me toca vivir con esta reali­dad que no es fácil y como te lo dije en pas­cuas al res­pon­der tu inten­sión de matar el amor, yo no inten­to matar nada ni de negar­me yy menos de blo­quear­me para en poco tiem­po al ingre­sar la luz explo­tar y que sal­te todo y dar­me cuen­ta que me había las­ti­ma­do. Por­que pre­fie­ro que hoy me vean con reali­dad de una situa­ción y no andar disi­mu­lan­do feli­ci­dad que no la ten­go, y hacien­do el papel del supe­ra­do y nega­do.

A dia­rio escu­cho todos los temas que mar­ca­ron una rela­ción lle­na de amor y explo­ta­da por el dolor, pero ten­go la fe de que todo va a cam­biar, todo va a mejo­rar para los dos. Y como me decías que no te ani­mas ni a enfren­tar la músi­ca y menos los sen­ti­mien­tos por el blo­queo que tenes que te pusis­te en la cabe­za te cuen­to ade­más que en el momen­to que cai­ga luz vas a vol­ver a escu­char­la. Hoy can­to amor sem limi­tes, meu para­dei­ro, escu­char­lo con gran ale­gría sabien­do que fue­ron ges­tos, como la tor­ta en la fies­ta de la navi­dad, como tan­tos que han mar­ca­do la explo­sión inter­na en noso­tros. Hoy pue­do enfren­tar­me a todos los momen­tos a cada regis­tro sin la nega­ción y no por­que con­se­guí supe­rar el amor, sola­men­te fuer­za que vaya con­si­guien­do a lo lar­go de los días y no nie­go que sufro mucho y es una cues­tión muy deli­ca­da y es muy difí­cil con­vi­vir sin tu abra­zo, sin tu risa, sin tus chis­tes, sin los deta­lles, sin la per­so­na que amo. Y con cer­te­za creo en esta noche que “el tama­ño del amor es el tama­ño del dolor”, y él es muy pro­por­cio­nal que un amor como este que sen­ti­mos lógi­ca­men­te que el dolor es del mis­mo tama­ño inclu­si­ve mayor. Lógi­ca­men­te cuan­do me pre­gun­tan por mi vida ando bien, siem­pre tiran­do para delan­te, cum­plien­do la misión, cre­cien­do, sanan­do, madu­ran­do, sin negar nada. Sin negar que sos el amor de mi vida y la per­so­na más impor­tan­te que extra­ño mucho. Como siem­pre admi­ras­te mi for­ta­le­za para las situa­cio­nes no he cam­bia­do en mi espi­ri­tua­li­dad, pero tam­po­co en el gran amor que te ten­go por qué no me voy a blo­quear ni menos negar algo mara­vi­llo­so que no se tapa con la cabe­za o con ideas, si así fue­re jamás hubié­ra­mos podi­do enfren­tar las cosas jodi­das que hemos pasa­do, las noches de llan­tos, pero tam­bién de espe­ran­za, si así fue­re no ibas a sen­tir tener un hijo, sacar tu dolor, con­te­ner­me cuan­do nece­si­te, abra­zar­me y sen­tir­te ama­da, sen­tir una fami­lia, y si en algún caso encon­trás la cura para matar el amor voy a espe­rar tu con­se­jo ya que te amo con toda mi alma y sos la luz de mis ojos. Como res­pon­do cada vez que me pre­gun­tan por vos.