La ventana y los zombis

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En la vere­da me cru­cé con cua­tro zom­bis que habla­ban sie­te idio­mas y ves­tían telas de Fran­cia. Nin­guno le habló al mucha­cho que esta­ba en el piso con su perro, has­ta que una mujer le entre­gó una man­ta roja y se sen­tó a con­ver­sar. El artis­ta me habló de la con­ver­sa­ción de mis pies.
Del tem­po­ral que vie­ne y el sol hir­vien­do, me avi­só mamá.
El lin­do perri­to.
Una plan­ta de albaha­ca.
En el tórax, entre el esque­le­to y la piel, esta­ba un papel blan­co, rec­tan­gu­lar, que tenía los bor­des que­ma­dos y el cen­tro ahu­ma­do. Sobre la car­ne, un lazo de seda tur­que­sa me apre­ta­ba el pecho has­ta cor­tar­me las axi­las.
Ese domin­go sen­tí que podía vol­ver­me loca, y enton­ces escri­bí has­ta des­va­ne­cer­me.
A Ale­jan­dra Pizar­nik le dije que la niña es mi amu­le­to, la muñe­ca es la niña talis­mán.

Yo sien­to en colo­res, me di cuen­ta el día que sen­tí la luz blan­ca en mi pecho. Ocu­rrió en el bar del shop­ping, cuan­do cono­cí al extra­ño.
‑La luz lim­pia mejor que el agua, un rayo de luz de los pies has­ta la cabe­za.
El domin­go a la tar­de noté que habla­ba sola des­pués de escu­char la voz de la niña.
‑Quie­ro vol­ver a casa ‑susu­rró la nena des­de el vien­tre de una perra negra- quie­ro vol­ver a casa.
Ele­gir la locu­ra para esca­par de la niña, o que­dar­se para abrir la puer­ta. Me que­dé.

Una mari­po­sa des­tri­pa­da jun­to a la ven­ta­na fue el aler­ta.
‑Artis­ta, hay una mari­po­sa des­tri­pa­da en el piso.
-¿Dón­de?
‑En el piso.
-¿En qué bal­do­sa?
‑En cua­tro bal­do­sas al lado de la ven­ta­na oes­te.

Enton­ces dejé aquel tra­ba­jo y esa mis­ma tar­de comen­cé a volar por pro­pio impul­so en una hama­ca del par­que, has­ta el cie­lo. En el camino, me tomé fotos para el Face­book.

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Violeta Bondarenco nació en Misiones, culminó la carrera de Diseño Gráfico y estudió Arte y Periodismo. Entre 2001 y 2006 fue becaria de Fundación Antorchas, Oficina Cultural de la Embajada de España y Fondo Nacional de las Artes. Realizó numerosas exposiciones de artes visuales en museos de la provincia y el país. En el 2008 fue seleccionada para la edición de Poéticas Contemporáneas de la revista cultural “Ramona”, iniciando su experiencia en el mundo de las Letras. Desde el 2005 hasta el presente trabaja en medios de comunicación. En el 2013 ganó el premio “Arandú” de la Municipalidad de Posadas por su primer libro titulado “Las perras”, integrado por cuentos breves. Actualmente se dedica a la comunicación, las artes visuales y las letras.