Hace 55 años asesinaban a Martin Luther King, Jr.

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Martin Luther King Jr.

El 4 de abril de 1968, el acti­vis­ta por los dere­chos civi­les y socia­les y defen­sor de las cla­ses bajas esta­dou­ni­den­ses Mar­tin Luther King, Jr. reci­bía un dis­pa­ro mor­tal en la ciu­dad de Memphis, en el esta­do de Ten­nes­see, ponién­do­le un fin anti­ci­pa­do a su cru­za­da por la jus­ti­cia social y acre­cen­tan­do pro­fun­da­men­te las ten­sio­nes racia­les en Esta­dos Uni­dos, carac­te­ri­za­das por una muy obser­va­ble des­igual­dad a favor de los blan­cos y de aque­llos con una mejor posi­ción eco­nó­mi­ca — algo no muy dife­ren­te a la situa­ción actual, solo que pun­tua­li­za­da por los movi­mien­tos inter­na­cio­na­les de libe­ra­ción que habían toma­do gran par­te del mun­do duran­te el pasa­do siglo. Los deta­lles del ase­si­na­to, sin embar­go, siguen sin escla­re­cer­se de for­ma total. Pero hay algu­nas curio­si­da­des com­pro­ba­das: una, por ejem­plo, es la mis­te­rio­sa car­ta anó­ni­ma, acom­pa­ña­da por un paque­te, que King reci­bió en 1964. Había sido supues­ta­men­te escri­ta por alguien “decep­cio­na­do” con su men­sa­je radi­cal que no sólo lo ame­na­za­ba con reve­lar algu­nos hechos per­so­na­les que, en reali­dad, no habían suce­di­do, sino que tam­bién lo ani­ma­ba a sui­ci­dar­se. A par­tir de 1975, se com­pro­bó que su envío había sido orde­na­do por las altas cúpu­las del FBI.