La editorial independiente NEACONATUS toma posición

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Somos cons­cien­tes que hoy, a una gran can­ti­dad de argen­ti­nos, nos des­ve­la qué poner en la mesa de fin de año. No cabe vitel toné de libros, tam­po­co podre­mos pagar las fac­tu­ras de ser­vi­cios con libros ni com­prar medi­ci­nas con libros. Pero no que­re­mos que las urgen­cias impos­ter­ga­bles, velen otras revan­chas de la oli­gar­quía nacio­nal. Ya no se tra­ta de par­ti­dos o movi­mien­tos, va de ter­mi­nar de una vez por todas con logros que nos situa­ron a la van­guar­dia mun­dial de la trans­fe­ren­cia de cono­ci­mien­tos.

La edi­to­rial inde­pen­dien­te misio­ne­ra Nea­co­na­tus desea expre­sar su repu­dio al inten­to del Poder Eje­cu­ti­vo actual de some­ter al des­mem­bra­mien­to y des­apa­ri­ción, en muchos casos, de los ámbi­tos cul­tu­ra­les del país.

Nos preo­cu­pa el ata­que a todas las expre­sio­nes artís­ti­cas y espe­cial­men­te a la lite­ra­tu­ra, a tra­vés de la des­re­gu­la­ción y des­pro­tec­ción del libro, por ejem­plo, se pro­pi­cia la dero­ga­ción de la Ley 25.542 (2001) que san­cio­na “el pre­cio fijo” para que cada volu­men edi­ta­do ten­ga el mis­mo valor en una libre­ría como en un super­mer­ca­do, por el tér­mino de dos años. ¡Hepa­tal­gi­na para todos! Esta Ley, amplia­men­te deba­ti­da hace vein­ti­dós años, no bus­ca clien­tes, sino lec­to­res.

Para Nea­co­na­tus la liber­tad debe ser de expre­sión, debe ser crea­ti­va, debe dar­se en un esta­do de igual­dad de opor­tu­ni­da­des, sin mono­po­lios (por ejem­plo, del papel, de la impre­sión o de la dis­tri­bu­ción), ni tra­tan­do de rom­per el anda­mia­je de con­quis­tas cul­tu­ra­les.

Invi­ta­mos a todos los escri­to­res de Misio­nes y del NEA, a mani­fes­tar­se, como así tam­bién a nues­tros cola­bo­ra­do­res y segui­do­res.

Es gra­ví­si­ma la situa­ción, por­que el DNU de Milei no solo vul­ne­ra dere­chos ya con­sa­gra­dos, sino se apro­pia de facul­ta­des que, por la cons­ti­tu­ción, no le com­pe­ten.

Esta­mos fren­te a una encru­ci­ja­da vital. No pode­mos estar calla­dos.

Reite­ra­mos no es una cues­tión de pujas par­ti­da­rias o de líde­res, sino un inten­to de exter­mi­nio de todos los colec­ti­vos cul­tu­ra­les, un cul­tu­ri­ci­dio, a nivel nacio­nal. Se ven­de­rá al mejor pos­tor la infra­es­truc­tu­ra mate­rial argen­ti­na, tam­bién la super­es­truc­tu­ra de las ideas. La bata­lla es cul­tu­ral y por el botín de gue­rra.