El enfrentamiento entre Joe Biden y Donald Trump omite un factor muy importante

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La dico­to­mía entre el Par­ti­do Repu­bli­cano y el Par­ti­do Demó­cra­ta está muy pre­sen­te en la cul­tu­ra esta­dou­ni­den­se. En 2024, año elec­to­ral, este enfren­ta­mien­to pro­me­te cre­cer aún más. Pero en reali­dad, tal dico­to­mía tie­ne más aspec­tos de amis­tad que de anti­pa­tía.

Los pro­ce­sos judi­cia­les nom­bra­dos con­tra Trump, que se está ins­ta­lan­do como el can­di­da­to pre­di­lec­to de los repu­bli­ca­nos, no pare­cen ser más que un con­jun­to de humo y espe­jos.

Mien­tras la pobla­ción se divi­de en dos, pola­ri­zán­do­se cada día más entre ambos par­ti­dos, tan­to los Demó­cra­tas como los Repu­bli­ca­nos aprue­ban finan­ciar gue­rras en el exte­rior y recor­tar los gas­tos inter­nos diri­gi­dos a la pobla­ción, pro­ban­do que sus posi­cio­nes esen­cia­les no difie­ren mucho entre sí.

En un edi­to­rial publi­ca­do el 30 de diciem­bre, The New York Times se pre­gun­ta si dejar a Trump afue­ra de los comi­cios sería algo bueno para la demo­cra­cia esta­dou­ni­den­se o no, pero se olvi­da de acla­rar que, con medios de comu­ni­ca­ción tan con­cen­tra­dos y diri­gen­tes que ava­lan el libre mer­ca­do des­de ambos lados, la demo­cra­cia esta­dou­ni­den­se es muy limi­ta­da.

En 2016, la gana­do­ra del voto popu­lar fue Hillary Clin­ton, pero fue Trump quien asu­mió la pre­si­den­cia. ¿De qué demo­cra­cia habla The New York Times?

Y aun­que Clin­ton hubie­se acce­di­do a la pre­si­den­cia, su admi­nis­tra­ción habría segui­do la mis­ma línea que ella siguió como Secre­ta­ria de Esta­do y hoy siguen ambos par­ti­dos, inmis­cu­yén­do­se en los asun­tos inter­nos de otros paí­ses como lo hicie­ron con la inva­sión ile­gal a Libia, suce­di­da en 2011.

Sin impor­tar por cuál de los dos gran­des par­ti­dos vote la pobla­ción esta­dou­ni­den­se en 2024, las deci­sio­nes sobre el rum­bo del país segui­rán en las mis­mas vie­jas manos de siem­pre, pro­ban­do que la dico­to­mía entre Trump y Biden es una fala­cia, y que todo enfren­ta­mien­to entre ambos no es más que una ela­bo­ra­da per­for­man­ce con algu­nas dife­ren­cias super­fi­cia­les.

Julius Nye­re­re, pri­mer pre­si­den­te de Tas­ma­nia, dijo lo siguien­te: “Los Esta­dos Uni­dos son tam­bién un Esta­do de par­ti­do úni­co, pero con la típi­ca extra­va­gan­cia esta­dou­ni­den­se, tie­nen dos.”