Año nuevo con ideas viejas

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La recien­te emi­sión de un DNU mul­ti­pli­ca­do y pos­te­rior­men­te la lla­ma­da “Ley Ómni­bus” vinie­ron a tras­to­car el cli­ma habi­tual en estas sema­nas fes­ti­vas. El Poder Eje­cu­ti­vo abre de este modo un esce­na­rio de altí­si­ma con­flic­ti­vi­dad social, eco­nó­mi­ca, pero por sobre todo polí­ti­ca.

Si reuni­mos ambas medi­das “extra­or­di­na­rias” se con­su­ma­ría una refor­ma cons­ti­tu­cio­nal de fac­to, nada en Argen­ti­na vol­ve­ría a ser igual. Ambas medi­das, en con­jun­to, se cue­lan en todos los espa­cios de la socie­dad, prác­ti­ca­men­te no hay zona libre de su influen­cia, ni los clu­bes de fút­bol esca­pan a esta revo­lu­ción lega­lis­ta implan­ta­da a fuer­za de decre­tos.

Sabe­mos que un 29 % de la pobla­ción esco­gió esta alter­na­ti­va de cam­bios en la pri­me­ra vuel­ta que es la que real­men­te cuen­ta ya que la segun­da vuel­ta no es elec­ti­va (ya no ele­gi­mos) sino opta­ti­va entre dos opcio­nes en las que ganó Milei con 55.6 % de los votos. Esta esca­la ya ayu­da a rela­ti­vi­zar el esce­na­rio triun­fa­lis­ta que exhi­be el actual elen­co de gobierno. Los cam­bios en la socie­dad se hacen en for­ma con­sen­sua­da. La mis­ma noche que anun­cia­ron las medi­das comen­zó el repi­car de cace­ro­las y la gen­te se reu­nió espon­tá­nea­men­te fren­te al Con­gre­so. No en vano: el Con­gre­so Legis­la­ti­vo es el órgano de gobierno que, even­tual­men­te, podría con­vo­car y con­va­li­dar una refor­ma estruc­tu­ral de ese tipo sin ava­sa­llar las ins­ti­tu­cio­nes del Esta­do. Ricar­do Gil Lave­dra, exca­ma­ris­ta fede­ral, res­pe­ta­do cons­ti­tu­cio­na­lis­ta y pre­si­den­te de la Aso­cia­ción de Abo­ga­dos de Capi­tal Fede­ral salió al cru­ce con una decla­ra­ción públi­ca:

El Cole­gio Públi­co de Abo­ga­dos de la Capi­tal Fede­ral (CPACF) cues­tio­nó el DNU que anun­ció Milei, tras con­si­de­rar que la dero­ga­ción y modi­fi­ca­ción de tan­tas leyes “no se pue­de hacer a tra­vés de un ins­tru­men­to excep­cio­nal”, y advir­tió que “se pone en ries­go la liber­tad cuan­do el mis­mo órgano hace y apli­ca la ley” cues­tio­nan­do que, de apli­car­se, vul­ne­ra­ría el prin­ci­pio de divi­sión de pode­res sobre el que asien­ta la repú­bli­ca como sis­te­ma. El abo­ga­do Eduar­do Bar­ce­sat, cono­ci­do cons­ti­tu­cio­na­lis­ta, fue con­tun­den­te al con­de­nar como “vio­len­cia ins­ti­tu­cio­nal” y “ava­sa­lla­mien­to del esta­do de dere­cho” a las medi­das que, a su jui­cio, no pue­den tener cur­so legal por­que coli­sio­nan nada más y nada menos que con la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal que prohí­be expre­sa­men­te tomar medi­das uni­la­te­ra­les al Poder Eje­cu­ti­vo.

El argu­men­to que esgri­me el Pre­si­den­te con­sis­te en redo­blar la apues­ta, ame­na­zan­do con una cri­sis drás­ti­ca de la eco­no­mía pre­sen­tan­do un esce­na­rio apo­ca­líp­ti­co acer­ca del futu­ro y pro­me­tien­do que, de admi­tir­se el dis­pa­ra­te jurí­di­co ins­ti­tu­cio­nal que pro­po­ne, “en 35 años sere­mos como Irlan­da”.

El paque­te que envuel­ve las medi­das del DNU y la Ley ómni­bus tie­ne de todo menos ori­gi­na­li­dad: las vie­jas rece­tas del libe­ra­lis­mo fis­cal que enar­bo­la el FMI fla­mean a sus anchas en cada medi­da eco­nó­mi­ca y finan­cie­ra. Nada es nove­do­so ni hay inge­nio en la apli­ca­ción o estra­te­gias fla­man­tes para esti­mu­lar la pro­duc­ción. Es un avan­ce impre­sio­nan­te del mun­do empre­sa­rial hacia la socie­dad para res­tar dere­chos y sumar­se pre­rro­ga­ti­vas que ya se ensa­ya­ron en los gobier­nos del Pro­ce­so, Menem y la Alian­za del minis­te­rio de Cava­llo con los resul­ta­dos que todos cono­ce­mos: menos que cero.

Lo que preo­cu­pa seria­men­te es el esce­na­rio de altí­si­ma con­flic­ti­vi­dad social que cau­sa­rán estas medi­das pues­tas en fun­cio­na­mien­to. Una de ellas, por ejem­plo, decla­ra que tres o cua­tro per­so­nas reu­ni­das en la calle ya cons­ti­tu­yen una mani­fes­ta­ción y caen den­tro del esque­ma repre­si­vo que un decre­to minis­te­rial de la seño­ra Bull­rich advier­te que está prohi­bi­do. Mani­fes­tar­se está prohi­bi­do. Una pena que la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal (artícu­los 14, 19 y 32) garan­ti­za este dere­cho y ade­más, otor­ga la liber­tad de resis­tir medi­das de gobierno arbi­tra­rias.

El 2024 trae­rá cam­bios, indu­da­ble­men­te. Con este pro­gra­ma de gobierno las ins­ti­tu­cio­nes que son el sos­tén de la repú­bli­ca ya se han pues­to en aler­ta. Se ha lla­ma­do a sesio­nes extra­or­di­na­rias al Con­gre­so. Ya han soli­ci­ta­do medi­das de ampa­ro judi­cial a la Cor­te Supre­ma para anu­lar el DNU y la Ley Ómni­bus. Los recla­mos se van a mul­ti­pli­car ya que no exis­te área de la vida públi­ca que no se haya vis­to afec­ta­da por algu­na ley o dero­ga­ción de leyes vigen­tes que pro­po­ne este con­jun­to de direc­ti­vas que man­tie­nen fuer­za de ley has­ta tan­to sean tra­ta­das por la Legis­la­tu­ra, y apro­ba­das, modi­fi­ca­das o recha­za­das.

El Con­gre­so aho­ra tie­ne la pala­bra.

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Alejandro Bovino Maciel es un escritor y médico psiquiatra egresado de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Nació en 1956 en Corrientes, Argentina, y actualmente se desempeña también como docente en la Universidad del Cono Sur de las Américas, ubicada en Asunción, Paraguay. Entre sus libros publicados se incluye la nouvelle infanto-juvenil “La Bruja de Oro” (publicada en Paraguay y ya en su cuarta edición), la novela sobre la última dictadura cívico-militar argentina “Culpa de los Muertos” (editada por la Editorial Rubeo de Barcelona en 2007), y “Dictaduras Correntinas” (publicado por Librería de la Paz en 2022), entre muchos otros.