¿De qué derecha hablamos cuando nos ponemos románticos?

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Derecha, política

El arco polí­ti­co-eco­nó­mi­co don­de enfi­lan los par­ti­dos que pro­po­nen dis­tin­tos modos de ges­tión esta­tal se ubi­can en un arco que va del extre­mo dere­cho de los con­ser­va­do­res, al extre­mo izquier­do del pro­gre­sis­mo y más allá aun, quie­nes pro­po­nen las revo­lu­cio­nes. Un bara­jar de nue­vo para repar­tir de otro modo los nai­pes del jue­go.

Esta manía ambi­dies­tra nos vie­ne de la Asam­blea Nacio­nal que dio naci­mien­to a la Revo­lu­ción fran­ce­sa de 1789. Pero mucho antes, en el siglo V a, de C. Pla­tón ya dise­ñó la dere­cha polí­ti­ca en “La Repú­bli­ca” don­de Sócra­tes, dia­lo­gan­do para bus­car la ver­dad pre­gun­tó ¿qué es la jus­ti­cia? El sofis­ta Trasíma­co res­pon­dió que jus­ti­cia era todo lo que decre­ta­ba el más fuer­te den­tro del Esta­do. Con esto bau­ti­zó el con­ser­va­du­ris­mo polí­ti­co que hace posi­ble el gobierno de los más fuer­tes, mili­tar o eco­nó­mi­ca­men­te.

Por el siglo XVII en Ingla­te­rra un gru­po de filó­so­fos empi­ris­tas y uti­li­ta­ris­tas die­ron for­ma al Libe­ra­lis­mo, doc­tri­na que pre­go­na­ba la defen­sa de la liber­tad indi­vi­dual con­tra cual­quier coac­ción por par­te del gobierno o el Esta­do que por enton­ces tenía mucha fuer­za legal para repri­mir cual­quier expre­sión de des­con­ten­to de los súb­di­tos. De allí se aso­ció el libe­ra­lis­mo con la liber­tad, pero el tiem­po fue ten­dien­do una tram­pa sutil: de la liber­tad de cada cual se pasó inad­ver­ti­da­men­te a la liber­tad de mer­ca­do, y allí las cosas se com­pli­ca­ron. El mer­ca­do, según el pope Adam Smith, es un sis­te­ma que se regu­la a sí mis­mo por medio de la ofer­ta y la deman­da por­que “una mano invi­si­ble” va aco­mo­dan­do las pie­zas eco­nó­mi­cas adon­de corres­pon­den. Esto demos­tró ser una fala­cia por­que es de una can­di­dez raya­na con la san­ti­dad creer que los due­ños de los bie­nes cede­rán ama­ble­men­te sus ganan­cias a los demás. No exis­te tal mano invi­si­ble. La liber­tad de mer­ca­do sig­ni­fi­ca opre­so­res y opri­mi­dos por la vio­len­cia eco­nó­mi­ca que ejer­cen los que tie­nen los bie­nes sobre sus emplea­dos u ope­ra­rios.

La dere­cha argen­ti­na siem­pre supo aco­mo­dar­se a los dis­fra­ces de cada car­na­val. En los ’70 se escu­dó en las filas mili­ta­res, en los ’90 se aupó a las pro­me­sas empon­cha­das del Facun­do de Ani­lla­co que pro­me­tió y man­tu­vo rela­cio­nes car­na­les con Esta­dos Uni­dos que siem­pre y toda la vida tra­ba­jan para Esta­dos Uni­dos y nadie más. En el 2000 cabal­gó en la cru­za­da Dela­rruís­ta rum­bo a la nada que cul­mi­nó con corra­li­to, saqueos, muer­tes. Reapa­re­ció en el 2015 en la espe­ran­za empre­sa­rial de un Macri en quien ni su mis­mo padre creía (y eso que lo cono­cía des­de bebé) y ter­mi­na­mos 2023 tras la desas­tro­sa y medio­cre ges­tión de Alber­to Fer­nán­dez, con este ama­ne­cer liber­ta­rio que se desa­yu­na con un DNU que ni es de nece­si­dad ni de urgen­cia y antes del almuer­zo ya se sir­ve una Ley ómni­bus que vie­ne con tan­to com­bus­ti­ble como para atro­pe­llar a la Cons­ti­tu­ción y las ins­ti­tu­cio­nes del Esta­do.

¿Quié­nes mili­tan esta carre­ra dere­chis­ta del 2023? Las dis­tin­tas con­sul­to­ras a car­go de soció­lo­gos espe­cia­li­za­dos divi­den a la masa liber­ta­ria en un con­jun­to hete­ro­gé­neo. Por un lado, está la vie­ja dere­cha tra­di­cio­na­lis­ta de Dios, Fami­lia y Pro­pie­dad, prác­ti­ca­men­te cadu­ca, pero que se man­tie­ne uni­da detrás de la defen­sa del cam­po y sus tra­di­cio­nes sagra­das. Era la anti­gua dere­cha con­ser­va­do­ra en cuan­to a las cos­tum­bres y libe­ral en lo eco­nó­mi­co. Por otro lado, tene­mos a la juven­tud liber­ta­ria anar­co capi­ta­lis­ta de los mile­nials cuyo chu­pe­te fue un smartpho­ne. No vivie­ron las dic­ta­du­ras ni la sim­pa­tía corrom­pi­da del mene­mis­mo cana­lla, son casi vír­ge­nes polí­ti­ca­men­te y ade­más des­creen de las cate­go­rías y valo­res: son fríos, indi­fe­ren­tes, indi­vi­dua­lis­tas y man­te­ni­dos por padres tam­bién indi­fe­ren­tes. El mis­mo Pre­si­den­te (aun­que ya archi­vó muchos más alma­na­ques que los naci­dos en el 2000) res­pon­de a este patrón y es su por­ta­voz. Ter­ce­ro, están los neo­fas­cis­tas acuar­te­la­dos tras la Fun­da­ción Libre don­de mili­tan los pro­vi­da, anti­co­mu­nis­tas, homó­fo­bos y xenó­fo­bos que sos­tie­nen teo­rías cons­pi­ra­ti­vas como la del mar­xis­mo cul­tu­ral. Már­quez y Laje, un mar­pla­ten­se y un cor­do­bés, son sus obis­pos ins­pi­ra­do­res. Sos­tie­nen que el pro­gre­sis­mo al que ven como “ame­na­za mar­xis­ta” se ha que­da­do fija­do en fra­ses que se repi­ten como lemas vacíos y que se han que­da­do sin con­te­ni­dos. Ellos, sin embar­go, tie­nen res­pues­tas para todos los pro­ble­mas: des­atar las manos al mer­ca­do y repri­mir cual­quier que­ja de sus víc­ti­mas.

Otro núcleo, esta vez de con­fe­sio­nes cris­tia­nas (des­de cató­li­cos ultra­mon­ta­nos a pas­to­res elec­tró­ni­cos pro­ve­nien­tes de Bra­sil) se agru­pa­ron en las mani­fes­ta­cio­nes con­tra el abor­to iden­ti­fi­cán­do­lo con el femi­nis­mo y el sexis­mo para ter­mi­nar ful­mi­nan­do a dies­tra y sinies­tra la edu­ca­ción sexual en las aulas de la que sos­pe­chan que fabri­can homo­se­xua­les en serie. Otro gru­po más nació como sed deses­pe­ran­te de liber­tad duran­te el con­fi­na­mien­to de la pan­de­mia del ’20 cul­pan­do al Esta­do de inva­dir su liber­tad al no per­mi­tir sali­das, reunio­nes, agru­pa­mien­tos, etc. La idea de agru­par­se estra­té­gi­ca­men­te por medio de redes socia­les y chats no es ori­gi­nal de Milei. Murray Roth­bard es un autor de refe­ren­cia para el “popu­lis­mo de dere­cha” que apun­ta a lim­piar el Esta­do de polí­ti­cos pro­fe­sio­na­les (la famo­sa “cas­ta”) y decla­rar un pun­to y apar­te en la vida social e ins­ti­tu­cio­nal. Milei es el pri­me­ro que acce­de al poder en este camino. Liz Truss lo con­si­guió como Pre­mier bri­tá­ni­ca en 2022, pero duró un mes sola­men­te. La recep­ción de Milei en Davos, des­pués de gene­rar expec­ta­ti­vas inusi­ta­das, ter­mi­na­ron en tibios comen­ta­rios. Por aho­ra, hay más rui­do que nue­ces, igual que en Argen­ti­na.

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Alejandro Bovino Maciel es un escritor y médico psiquiatra egresado de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Nació en 1956 en Corrientes, Argentina, y actualmente se desempeña también como docente en la Universidad del Cono Sur de las Américas, ubicada en Asunción, Paraguay. Entre sus libros publicados se incluye la nouvelle infanto-juvenil “La Bruja de Oro” (publicada en Paraguay y ya en su cuarta edición), la novela sobre la última dictadura cívico-militar argentina “Culpa de los Muertos” (editada por la Editorial Rubeo de Barcelona en 2007), y “Dictaduras Correntinas” (publicado por Librería de la Paz en 2022), entre muchos otros.