El día en que se desdobló el tiempo en la chacra de Santa Ana

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(frag­men­to de PITZI)

Pleno medio­día de julio en Misio­nes. Nubes altas en el cie­lo y un rayo de sol cor­tan­do el aire como seña­lan­do luga­res espe­cia­les. El carras­peo de un avión pone en aler­ta a Wal­de­mar. Evi­den­te­men­te vue­la bajo ya que no lo dis­tin­gue a pesar de escu­char­lo cla­ro. Y de pron­to apa­re­ce entre los cerros y vuel­ve, rau­da y deses­pe­ra­da­men­te a des­apa­re­cer entre ellos. Agnes sale de la casa asus­ta­da y el peón que car­pía las male­zas inci­pien­tes en el man­dio­cal se tira al pas­to temien­do ser arra­sa­do por el ala que se incli­na leve­men­te.
Mi abue­lo Wal­de­mar gri­ta y blas­fe­ma agi­tan­do sus bra­zos en señal de salu­do indig­na­do pero los ocu­pan­tes del peque­ño avión pare­cen no divi­sar­lo, a pesar de que miran absor­tos cada deta­lle de la cha­cra: el mon­te, el pozo de agua del mon­te, los lapa­chos que comien­zan a flo­re­cer y man­chan los ver­des que se ven más ver­des des­de el aire, las rui­nas de la casa, una mon­ta­ñi­ta peque­ña de ladri­llos y bal­do­sas de lo que fue­ra el piso que pisa­ra Chipy, nues­tra madre, apren­dien­do a cami­nar cada maña­na.
Unos minu­tos des­pués la aero­na­ve vuel­ve a acer­car­se des­de el río, esta vez volan­do mucho más bajo.
Aho­ra están todos afue­ra salu­dan­do. Buby y Lussy desean­do ser ellos quie­nes se encuen­tran volan­do más allá de sus sue­ños ado­les­cen­tes. Chipy tan peque­ñi­ta, de la mano de Beby que tie­ne tan solo tres años más que ella, inmen­sa­men­te asom­bra­das. Mi Oma Agnes envuel­ta en una mez­cla de recuer­dos de avio­nes de gue­rras des­pia­da­das. Putzi y yo comen­tan­do que des­de el aire no se dis­tin­gue si la capue­ra de la cha­cra des­ha­bi­ta­da está muy alta.
Al hun­dir­se entre dos cerros, deja de escu­char­se el rui­do del motor del avión y… nada.
Wal­de­mar apron­ta el caba­llo y el peón sale dis­pa­ra­do a denun­ciar el suce­so: la nave des­apa­re­ció, posi­ble­men­te se haya estre­lla­do. La poli­cía bus­ca los res­tos que nun­ca exis­tie­ron un rato más tar­de.
La emo­ción de ver a nues­tra cha­cra des­de el aire, con mi her­mano Putzi dan­do sus pri­me­ros pasos como pilo­to fue mara­vi­llo­sa. Con son­ri­sas cóm­pli­ces y un salu­do de alas retor­na­mos a Posa­das.

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Nació en Montecarlo, Misiones en 1962. Vive en Posadas desde hace treinta años. Escritora y Profesora de Castellano, Literatura y Latín y de Técnica Legislativa. Maestrando en Enseñanza de la Lengua y la Literatura. Se desempeña como docente en el ámbito universitario. Miembro de la Asociación de Escritores de Literatura Infantil y Juvenil de Misiones con quienes tiene publicado un cuento en la colección Taca Taca II. Ejerce la docencia en la Universidad Gastón Dachary y en el Instituto Privado de Estudios Superiores de Misiones (IPESMI) nivel terciario. Participó como jurado en concursos literarios y publicó cuentos y ensayos en medios de comunicación gráficos locales. Publicó dos libros:"PITZI", novela autobiográfica (2012) y en 2014 una novela corta para niños: "El libro de la Madre Tierra".